¿Por qué dejarme asesorar?

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Hoy en día no paramos de recibir información por multitud de vías sobre lo crucial que es llevar una alimentación equilibrada, una vida sana, hacer deporte, etc. Está por todas partes, en anuncios del Ministerio de Sanidad, en campañas temporales de medios y organismos de todo tipo, incluso está escrito en letra pequeña de anuncios de la tele y en etiquetas de alimentos del supermercado que están muy lejos de formar parte de una alimentación equilibrada…

Recibimos ese mensaje más que nunca, tenemos más información disponible (gracias a internet) que nunca, pero nos alimentamos peor que nunca (hace ya tiempo que la Organización Mundial de la Salud -OMS- asegura que la obesidad ya es epidemia a nivel mundial). Y esto, ¿cómo es posible?

Mi opinión es que esto se debe principalmente a 5 factores:

1. Los cambios de ritmo de vida de los últimos años

No hablo únicamente de la incorporación de la mujer al mercado laboral porque ya ha llovido desde esto, sino que es cierto que los horarios de trabajo parecen ser cada vez más extendidos y se va recortando el tiempo “libre” que tenemos al día para gestionar el resto de tareas.

2. Otra característica que nos define es el “querer todo para ya”

Esto en el tema alimentario se refiere al “no quiero perder media hora en cocinar una cosa que tardo 5 minutos en comerme” y “quiero estar delgado ya, pero sin grandes sacrificios”.

3. La aparición de alternativas que cubren esta actitud de quererlo todo para ya, es decir, no sólo las cadenas de comida rápida sino también las comidas precocinadas y alimentos procesados de supermercado

Cuando haces la comida en casa, sabes la cantidad (y tipo) de grasa que le estás añadiendo, la sal, el azúcar (casi nunca se lo echamos a alimentos salados, y en cambio la comida procesada está plagada de ella), y no le añades aditivos extraños. En cambio, este tipo de comida precocinada contiene grasas “extrañas” (alguien tiene en su despensa grasa de palma, dextrosa nitratos…?) Otro clásico que ha hecho mucho daño son los productos que se disfrazan de sanos y hacen que la gente los consuma creyendo que están haciendo un favor a su salud. Ejemplo: crema de verduras de brick, zumo de frutas envasado, espinacas a la crema congeladas, cereales de desayuno, frutos secos salados/especiados… y un largo etcétera.

4. La falta de importancia que se ha dado a este tema en colegios

Como hasta hace no mucho no había tantos problemas asociados a la obesidad y el sobrepeso (porque hasta hace no mucho la gente se alimentaba de forma más natural), no se ha dado importancia a que los niños (que, OJO, ahora son adultos con hijos) desde pequeños adquieran unas nociones básicas de nutrición que les permita construir unos hábitos de vida saludables para siempre. Ahora que sí que hay muchos problemas derivados de esto, y que empieza a suponer una gran salida de dinero de las arcas públicas, entonces sí que empieza a dedicarse algo de tiempo al asunto.

5. Por último, la cantidad de información disponible no es sinónimo de calidad de la misma

Hay mucha información en internet, sin duda, pero como cualquiera puede escribir y además hay multitud de estudios que contradicen los resultados entre sí, sumado a que la forma de expresarse de cada uno es muy distinta, el resultado es que hay una gran confusión. Que si mitos, gente que los desmiente, que si tomar fruta después de comer engorda, que si somos el único animal que bebe leche ajena, que si hay que tomar suplementos… ¡Vaya lío! También ocurre algo similar con el mundo de las recetas de cocina: muchas veces busco recetas por internet y sólo con leerlas tengo claro que es imposible que con esas proporciones o tiempos salgan bien, eso cuando las explicaciones son detalladas claro…

Por estas 5 razones, creo que cuando se tienen dudas como las que os planteo en la cabecera de esta web, viene bien coger “el toro por los cuernos” y dejarse asesorar por alguien con conocimientos profundos del tema y que nos quite la confusión con consejos prácticos, sencillos, recetas detalladas, pautas, etc. Cuando queremos comprar acciones, o una casa, o algo así, ¿no nos dejamos asesorar por especialistas? Dado que de nuestra alimentación y hábitos de vida depende (MUCHÍSIMO!!) nuestra larga esperanza de vida (recordad: tenemos una larga esperanza de vida, pero esta vida puede ser más o menos llevadera si estamos sanos o no!), ¿no tiene sentido dejarse asesorar por alguien en este ámbito?

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